Una de cada cuatro mujeres es sometida a una operación de cirugía mayor (cesárea) durante el parto y la tercera causa de parto por vía abdominal es la mal posición fetal. Si se realiza el diagnóstico previo prenatal, se pueden plantear intervenciones, tanto por parte de la medicina tradicional como por parte del tratamiento osteopático, para inducir la correcta posición del feto.

La presentación ideal para un parto por vía vaginal es la cefálica, presentando el occipital primero (la nuca del bebé). De esta manera, el diámetro de su cráneo es menor y facilita el paso por el canal del parto. Cuando el bebé se presenta de frente o de cara o bien de nalgas, se considera que está en una mala posición fetal.

Salvo si el bebé se presenta de forma transversa (con el hombro), que requerirá de cirugía, el parto vaginal puede llevarse a cabo no siendo la cesárea (cirugía que expondrá a la madre y al feto a dosis de anestesia, pérdida sanguínea y mayor riesgo de infección) la única alternativa.

El bebé tiene el instinto intrínseco que le lleva hacia la postura correcta, si no lo hace es porque algo se lo está impidiendo. El tratamiento osteopático pretende facilitar el camino hacia la postura correcta relajando todos los tejidos de la esfera torácica y ginecológica de la madre y recuperando, si hay zonas restringidas, su movilidad . De esta forma, el feto tendrá la posibilidad de colocarse correctamente para el parto.

Normalmente, el bebé dará la vuelta durante los siguientes 15 días después del tratamiento. Si no se produce el cambio en esos 15 días, ya no girará por medios osteopáticos.

No se ha podido certificar la eficacia del tratamiento osteopático en la mal posición uterina, debido a los escasos estudios científicos, pero cada vez son más las pacientes que, en estos casos,  solicitan la Osteopatía como una ayuda complementaria.

 

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